martes, 3 de junio de 2008

1937 Recuerdos de mi infancia

De esta época lo más significativo y que tengo muy presente en la memoria, eran las comidas de mediodía. Las recuerdo más por el entorno que por la comida , pues en este año en plena guerra, de comer había poco y de apetecible nada; sólo recuerdo que era como una papilla oscura. Supe lo que era cuando ya me hice mayor y por las historias que se contaban por la familia. La tal papilla era a base de lentejas y migas de pan; el pan era una donación de ayuda a los niños que no se su procedencia , pero que había que ir a recoger con un carné de necesitado pues a los que consideraban que tenían posibles, no le hacían el citado documento, por cierto que yo no tenia derecho pero mi padre no sé como pero lo había falsificado. Como si no pudieras demostrar el hambre que llevabas, nadie decía que no si te ofrecían algo. Volviendo a las comidas, la papilla de lentejas y el escaso pan lo recuerdo como comida única, cada día era lo mismo, no se como me lo comía, no puedo decir que tuviera hambre y tampoco puedo apreciar el tiempo que tardaba, todo transcurría en un enorme patio donde solían pasar la tarde tomando el sol y haciendo costuras mi tía y sus hijas por una parte, y mi madre y yo por la otra, creo que entre todos me daban de comer, pues todo era ponerme la cuchara en la boca y salir corriendo a jugar por el patio que siempre me pareció grande y verdaderamente lo era, pues con el tiempo una vez pasada la guerra se convirtió en cine de verano y lugar de celebraciones, como verbenas y otros eventos. Así eran mis comidas cucharada y correr, solo paraba cuando algo me llamaba la atención, me gustaba ver las hormigas , eran negras y algunas tenían una gran cabeza, con el tiempo siendo más grande aprendí a irritarlas para que se pelearan y algunas conseguían cortarle la cabeza a su contrincante.Tambien buscaba caracoles entre las plantas que por allí había y corría detrás de las mariposas, los pájaros y palomas, creo que son cosas que todos los niños hacen, pero no tengo muy claro si yo lo hacia alegre por la comida ó huyendo de la misma.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Señor Rafael, señor Rafael, ponga alguna foto ilustrativa!

Anónimo dijo...

Está bien lo de la comida. Cuando eres pequeño hasta comer es un reto. Yo tenía que masticar carne rebozada de goma, con fibras irrompibles. Ni con el juego de los "calluerzos" había manera de comérsela. Ya ves... ;)

Anónimo dijo...

¿Comer,un reto? Para mí era un negocio, jajaja. Me pagaban una peseta (y estoy hablando de hace muuuuchos años) por cada garbanzo que me comía. No he vuelto a comerlos desde que dejaron de pagarme por ello, juasssss.